martes, 27 de mayo de 2014

Laura Freixas, Escritora


Ayer tuve varios regalos de cumpleaños, entre ellos la maravillosa ponencia que Laura Freixas realizó en Civican en el ciclo “Mujeres Creadoras, literatura y pensamiento” invitada por el Instituto navarro para la familia y la igualdad y organizada por IPES Elkartea..

En ella, Laura nos contó cómo había vivido el descubrimiento del espejismo de igualdad a lo largo de su trayectoria como escritora. Narró cómo la Historia y la Crítica literaria han menospreciado las obras realizadas por mujeres afirmando que su calidad es menor que las realizadas por hombres mediante variados mecanismos de deslegitimación implícitos en nuestras relaciones sociales como considerar que son de menor calidad por ser “para mujeres”, pensar que forman parte de un mismo grupo todas las escritoras sin atender demasiado a sus nombres y a sus particularidades de estilo o tipo de escritura, identificar con ellas de forma indisoluble temas como el amor o el romanticismo, etiquetarlas rápidamente como mujeres que escriben para mujeres…

Según nos contaba, desde los inicios de su carrera observó perpleja algunos comentarios como “gracias por firmarme este libro, se lo daré a mi mujer” o “¿te molesta que digan que la tuya es una literatura de mujeres?” y por ello, paralelamente a su ejercicio de escritura, ha ido investigando cuál sería el origen de esta visión negativa y parcial de la literatura que escriben las mujeres escritoras. Ella concluía que el problema reside más en la recepción que en la propia creación de literatura. Como sucede en las artes visuales y en tantos otros ámbitos, nuestras estructuras culturales marcadas por el patriarcado minusvaloran las obras realizadas por mujeres porque en el fondo a éstas se les presupone una inferior capacidad intelectual y creativa. De este modo, en ocasiones se las intenta visibilizar como escritoras, literatas o creadoras valientes que se abren paso en un mundo de hombres, pero con una consecuencia invisible: siempre pertenecientes a un gueto, enclavadas en un grupo de personas sexuadas, del que hay que especificar su género, (mujeres) y del que todas ellas forman parte sin importar otras condiciones.

Por el contrario, ella subrayaba las importantes aportaciones de escritoras que han enriquecido el espectro de temas, como la inclusión de las relaciones materno filiales increíblemente poco presentes en la literatura occidental hasta hace unas décadas atrás, de personajes como la niña, la adolescente, las amigas, las familiares, la madre, la ama de casa, etc. y todas ellas existentes por si mismas, vistas y narradas desde la propia experiencia femenina, no presentes gracias a los ojos y la voz de un padre, un marido, un héroe o un hijo.

Esta gran escritora es además presidenta de “Clásicas y modernas, asociación para la igualdad de género en la cultura”, llevando a cabo una importante labor al respecto. En marzo de 2013 esta asociación redactó un manifiesto con el mismo título apoyado por otras asociaciones como MAV (Mujeres en las Artes visuales), CIMA (Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales) y AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas). Un importante trabajo en el que queda un largo camino que recorrer.

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