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viernes, 10 de mayo de 2024

PHOTOALICANTE 2024. LA NATURALEZA OCULTA de GEMA B RAMOS

 

Una fosa abisal.

En el estrato más profundo, de manera inexplicable, permanece, ingrávida, una pequeña candela encendida. Inmóvil. Encendida. Con una débil luz que no parpadea. Con un halo anaranjado que rodea un punto brillante. Da una extrañísima sensación de calidez.

Yo la imagino añil, la escena, a excepción de esa lucecita insólita que es blanca.

 

Esa inmensidad es la que recogen las fotos de Gema Ramos, la que existe dentro de ella y de cada una de nosotras. Según cuenta, la ha descubierto a lo largo de estos últimos 4 años en un viaje interior haca lo oscuro, cámara en mano. Por eso las escenas no son añil, sino negras, de terciopelo, grises, de arena volcánica. Una serie de autorretratos que no lo son estrictamente hablando porque retratan segmentos de naturaleza. Es como si Ovidio hubiera escrito esta tarde algunos nuevos capítulos de sus Metamorfosis. Gritos que se convierten en haces de luz. Brazos que se convierten en ramas que surgen de la espesa niebla huyendo de algo. El ruido sordo de la propia circulación interna del que Cage hablaba es la banda sonora de cada imagen creada. Un dolor punzante atraviesa toda la historia. 

 

Pero la propuesta no acaba ahí.

Lejos de "solo" conseguir recoger la inmensidad y de cambiar de cuerpo humano a vegetal y animal para verse a sí misma, G. Ramos pone a dialogar las fotografías de nueva creación con su familia. Lo hace a través de algunos fragmentos del álbum familiar que están cuidadosamente enmarcados en oro. El oro de los allegados, brillante, valioso, irreal. Esas fotos parecen intervenidas o por las manos o por el tiempo. Su papel se quiebra sin romperse, se ondula, se angula, como se retuerce el relámpago de otro de sus retratos. 

 

Todo en la exposición se comunica entre sí y es coherente en su objetivo último de comunicar una circunstancia que empapa su árbol genealógico. 

 

Un proceso curativo, un resultado catártico. Una oscuridad luminosa. 

 

https://photoalicante.com/

 

ig: @gema_bram

 

https://mua.ua.es/ 




miércoles, 15 de agosto de 2018

Un paseo por el IVAM de Annette Messager

La actual exposición dedicada a Annette Messager en IVAM, pudique-publique, es manifiestamente feminista y monumental y hace un buen uso de los espacios expositivos de este centro, que son excelentes. Mucha iconografía empleada por esta gran artista francesa me retrotrae al feminismo norteamericano de la diferencia surgido en los años 70’s. Sin embargo, cambia y me sorprende a lo largo del recorrido ya que la artista dialoga activamente con el presente. 

(Les interdictions, 2014. Fotografía de la autora)

Móviles, industrias, cuerpos, movimientos, indumentaria femenina musulmana… son objeto de prohibición y Messager lo dispone ante nuestros ojos para hablar sobre la libertad. En otro espacio, la tinta que describe diversos modelos esquemáticos de aparatos reproductores femeninos parece haberse fundido irremediablemente con el encalado. Los motivos aquí se han mimetizado con las paredes. La pintura roja, como en una acuarela, ha dejado sus hilos impregnando el papel de mensajes que reivindican la rebeldía feminista y los derechos reproductivos de las mujeres. Igual que ahora mismo en Argentina miles de personas con pañuelos verdes lo hacen en las calles, pidiendo una legislación que apoye el derecho a un aborto seguro para las mujeres. 

(Fragmento de la instalación Habitación de úteros, 2018. Fotografía de la autora)

Para finalizar este trepidante paseo, que vale la pena vivir personalmente, transcribo las notas que tomé frente a Sous vent (Sotavento), 2004-10 una obra que me ha causado gran impresión: 

“De pronto, yo, pasmada frente a la entrada a la última sala. Sobrecogida por esa negritud, ese silencio, esa soledad… y tentada a entrar, a penetrar en ese mundo imaginado, con miedo. Asustada. Pero con cierta seguridad de que nada iba a pasarme al caer en la cuenta de que estoy en un museo. He visto comenzar el ritmo, pausado, in crescendo, de un traqueteo. Como una borrachera consiente que se vive desde el inicio. De la nada y el silencio al murmullo, seguido de un quejido que se va haciendo más y más intenso. Justo en ese momento suena un trueno en el exterior del edificio. Hay una tormenta de verano.”


(Folletos que muestran la feliz programación estival de IVAM, 2018, con varias exposiciones protagonizadas por artistas mujeres)

jueves, 26 de noviembre de 2015

Alrededor de "Desenterrados"


Ayer por la noche, mientras intentaba dormirme, me venían a la mente frases con las que poder comenzar un texto que hablase sobre el fenómeno social que ha constituido la exposición “Desenterrados” del Artista Abel Azcona. Y esto me pasa porque hace mucho tiempo que una exposición, en Pamplona, no traspasaba los límites del interés del reducido círculo de artistas y personal asiduo a eventos artísticos (desde que vivo yo aquí, creo que nunca había sucedido a este nivel). Este evento ha ocasionado un gran revuelo mediático en media unidireccionales y en internet, donde ha habido una gran participación en la indignación colectiva plasmada en redes sociales, peticiones colectivas y denuncias formales específicas. Indignación que se ha producido por muy diversas razones, algo que me ha parecido ciertamente interesante.

Este aluvión de opiniones fruto de la provocación, como digo en varias direcciones, perfectamente orquestado por el artista, me trae a la cabeza la idea de múltiples capas de interpretación. La muestra ha traído la antipatía de diferentes sectores representativos del sistema cultural navarro. La Iglesia ha sido la cabeza visible de la indignación al decir sentirse ofendida por la utilización en una pieza de hostias consagradas, las cuales formaban la palabra “pederastia”. Los partidos políticos más conservadores afines a la confesión católica, han criticado al actual equipo de gobierno, sobre todo al alcalde, por permitir tal evento. La comunidad artística, con básicamente dos posiciones diametralmente opuestas, se ha hecho oír en las redes y otros medios como la prensa, para mostrar su desprecio ante la ambición mediática y económica del artista, al que ven al fin y al cabo como una víctima del propio sistema; o, en cambio, lo han ensalzado por ser un grande y atreverse a realizar este tipo de expresiones en público. La gente que ha visitado la exposición y ha querido dejar su opinión al respecto en libros de visitas y muros, ha plasmado opiniones para todos los gustos y colores. 



Grupos católicos han protagonizado momentos de rezo ante las piezas que los medios han querido presentar como las más polémicas. La televisión local ha incluido en todas las ediciones de los telediarios algunos de los efectos (los que a ellos les han parecido más relevantes) que ha producido la exposición en “la esfera pública”. Incluso en formatos más distendidos, como la tertulia televisiva, se ha sometido a análisis al artista, a su obra y a su cerebro, todo ello realizado por no-especialistas en arte y hasta por un neurocirujano.

Pero eso no es lo más interesante para mí en este contexto. Ni si quiera el hecho de que no se haya abierto un debate sobre la guerra civil, la pederastia o los abusos sexuales. Debate que (supongo yo que será por eso) queda automáticamente invalidado dado el estatus de PopStar del artista que lo propone. Lo que me ha llamado poderosamente la atención es, por un lado, la claridad con la que la gente ha comenzado a pronunciarse sobre lo qué es y no es arte, sobre cómo puede y cómo no puede ser un artista y sobre los límites morales que se pueden y los que no se pueden sobrepasar con la práctica artística. Yo pensaba que esto estaba abierto y en continuo debate y re-construcción. Pero se ve que no, me he perdido el día en que se dio la definición. Y, por otro lado, me resultan muy y muy interesantes todas las fuerzas que afloran ante un evento que, si tan insulso fuera, no tendrían porqué aflorar a lo mejor. La capacidad de convocatoria de quienes han puesto en marcha peticiones en change.org es envidiable, realmente. La facilidad con la que se habla de arte en medios públicos, se sepa o no sobre ello, es sorprendente también. Las contradicciones en nosotros y nosotras, que son continuas y hasta sanas diría yo. La lectura atenta de algunas personas mayores que aproximándose a las fotocopias de documentos, cartas y relatos expuestos, parecían sentir las duras historias de la guerra en carnes propias o cercanas. La auto-proclamación del Artista Abel Azcona como Artista, como en su día hicieran tantos otros…